Testimonios

"Hago más caso del testimonio de mi conciencia que de todos los juicios que los hombres hagan de mí"

(Cicerón)

Testimonios

María Jesús Fernández (Marijé)

Mi propio testimonio

MI TESTIMONIO

(Escrito cuando empezó “la aventura EDUCANDIS”)

 

Hay una persona que ya forma parte de mi vida, que dice que el objetivo de un empeño como éste (Educandis) debe ser sobre todo compartir tu experiencia, siendo generosa y tener voluntad de servicio.

 

Desde la humildad que me da considerarme totalmente “novata” en esto del emprendimiento, me atrevo a confiaros algo. Mis ganas de aprender, de superarme y de servir me han traído hasta aquí.

 

Jamás pensé que esto pudiera suceder. Pero aquí estamos: Yo escribiendo, y tú leyendo. ¿Y por qué? ¿Cómo hemos llegado hasta este momento?

 

Como muchos de vosotros ya sabéis, soy madre de 2 hijos. (Cuando nace Educandis, ellos tienen 21 y 14 años). Pero además, soy madre homeschooler.

 

¿Y cómo empezó todo? Como doy por hecho que queréis la verdad, os la diré: Con mucho miedo.

 

Un familiar nos habló a mi marido y a mí de esta posibilidad tras oir un programa de radio. ¡¡Que los niños pueden aprender en casa y no ir a los institutos??!! ¿¿¿Cómooo??? Terror.

 

Yo, desde que tengo uso de razón, me recuerdo escolarizada. Desde Preescolar, con apenas 5 años, hasta los 24 que acabé mi Diplomatura de Enfermería, estuve sometida como todos “a lo que tocaba”: horarios, clases, recreos, maestros y profesores, exámenes, timbres, internados… y más tarde la Universidad.

 

No podía entender que existiera una posibilidad ”inexplorada” y por supuesto ajena totalmente a mi vida. Se salía de todo aquello que yo conocía, controlaba y asumía -sin más-.

 

Pero llegó el momento en que nuestro hijo mayor, de entonces 11 años, debía matricularse en un Instituto para cursar la ESO. Vivimos a media hora del más cercano, lo que le ataba a 2 h. de autobús a diario. Todo esto sumado a que nuestros dos hijos son estudiantes de piano en un conservatorio, añadía problemas de tiempo y disponibilidad de horarios (incluso falta absoluta de tiempo libre).

 

Así que pusimos en una balanza todo esto, que unido a la poca confianza que en casa teníamos de cómo está diseñada y enfocada la enseñanza por el sistema (sobre todo en secundaria), nos ayudó a decidirnos.

A parte del ambiente general, reseñaría concretamente que se baja tanto el listón para que todos cumplan unos mínimos, que los alumnos que destaquen por sus aptitudes o comportamiento, son vistos como “bichos raros” y obligados indirectamente a rebajar sus expectativas para no ser objeto de escarnio. Resultado: que en 3 ó 4 años (cursos escolares) aquel niño despierto y con iniciativa, trabajador, voluntarioso y dinámico, ha entrado en la espiral de la desidia, del desencanto, de la ley del mínimo esfuerzo y del “dejarme llevar”. Vamos… lo que la gente llama “inserción en la sociedad”. Y así son dirigidos hacia, lo que en la mayoría de las veces, ni los padres ni ellos mismos desean.

 

La certeza de que si existía algo mejor que ofrecer a nuestros hijos, nosotros estábamos dispuestos a explorarlo, se mezclaba con el miedo a lo desconocido, con las críticas e incomprensiones familiares (y nombro éstas aunque las hubiera de toda clase, porque son las que más duelen) y con el terror al fracaso, y pánico absoluto a fallar a nuestros hijos, a que literalmente “se quedaran colgados” después de unos años de tanto esfuerzo.

 

Pero somos personas que creemos firmemente que sólo hay un CAMINO. El mejor de todos. Y ése elegimos.

 

Nuestra vida a partir de ahí cambió y sigue cambiando constantemente.

He aprendido más en estos años de acompañamiento de mis hijos en casa que en toda mi vida “escolarizada”. He experimentado en primera persona lo que supone de nuevo la confianza de tu hijo que se pone en tus manos, sabiendo que tú velas por él y eliges en cada momento lo que crees que es mejor y más le conviene.

 

Ver que mi hijo mayor ya es adulto, está cumpliendo sus sueños, y empieza a desplegar sus alas para volar con entusiasmo, –cual Juan Salvador Gaviota,- es la mayor recompensa que se puede recibir.

 

Sin dejar de estar presentes con el mayor (porque el homeschooling no acaba nunca), ahora toca volcarse en el pequeño, nuestro pequeño adolescente. Una personita que ya se ve abrirse a la vida “como flor en primavera”.

Es un gustazo –creedme- sentarme a su lado a leer juntos en voz alta, acurrucados, bajo la lámpara de pie, (porque hay que leer mucho); inventarnos juntos palabras a veces impronunciables y reglas nemotécnicas para aprender la Tabla Periódica de los Elementos, escuchar el audiolibro del Quijote mientras hacemos una manualidad o un dibujo, e incluso aprender juntos a hacer las raíces cuadradas con una tutoría online en youtube o con un libro de texto. (Os prometo, y no se lo digáis a nadie, que cuando “repasé” cómo eran aquellas “fatales operaciones” descubrí junto a mi hijo que eran “chulas” y entretenidas y que en realidad, aunque en su momento aprobé los exámenes de turno, yo realmente nunca aprendí a hacerlas hasta ahora. ¡¡Y estuve escolarizada en total unos 19 años!!)

 

¿Qué más os puedo contar?

 

Que como decía otra madre homeschooler por Wsap el otro día, gracias al homeschooling yo también he recuperado mi maternidad, un tanto cedida y/o arrebatada durante todos los años anteriores. (Mis hijos estuvieron escolarizados durante 9 años, en los ciclos de Preescolar, Inicial y Primaria).

 

Además, me ha dado la oportunidad de ayudar y acompañar a otros chicos a conseguir sus sueños.

 

Ahora… pasados los años… parece que ese CAMINO que escogimos hace ya la friolera de 12 años me trae a otro puerto. Ayudar desde la "titulación" y la experiencia que me han dado mis aciertos y mis errores, a que otras familias puedan conseguirlo.

Es la sociedad y su hastío la que me empuja. Es mi vivencia personal la que me avala. Son mis hijos los que me animan. Y mi familia es “mi marca personal”.

 

Si queréis, Educandis nace para ese fin; puede ser el faro que ayude a iluminar el camino. ¿Encontraremos olas? seguro, ¿Encontraremos dificultades? También.

 

Pero ya sabemos por experiencia por dónde y a dónde vamos. “Juntos es más fácil”

Firmado desde el corazón de una madre homeschooler.

 

Mª Jesús Fdez (Marijé)

Educandis

 

Carlos, antiguo alumno

Hola:

 

Me llamo Carlos y he sido homeschooler.

A los 11 años empecé a estudiar desde casa por varias razones: evitar desplazamientos a diario en autobús hasta el instituto asignado, huir del ambiente de poco entusiasmo y conformismo que a nuestro juicio reina hoy en los institutos y poder compaginar así sin problemas mis estudios con la enseñanzas en el Conservatorio de Música, ya que estudio Piano.

 

Me gradué en TOPS (The Oaks Private School) en 2014 y con muy buena nota final.

 

Aprovecho para agradecer a Azucena Caballero y a Sorina Oprean su ayuda todos estos años.

 

Confiar en que hay alguien detrás que te apoya y te responde siempre que lo necesitas, te da fuerza y ganas de superarte más y más.

 

Por eso, además, quiero agradecer a mis padres su decisión de hacer homeschooling en el momento oportuno en mi vida, sus horas de dedicación, su ánimo y porqué no decirlo... sus desvelos en esta aventura.

 

Hoy ya tengo estudios superiores, trabajo... Pero sigo formándome. (Creo que es algo intrínseco en los homeschoolers, que durará siempre)

 

Aquí estoy si alguien necesita un testimonio, unas palabras de ánimo o, simplemente, un amigo.

 

 

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